Hola,

Hoy os dejo un cuento que escribí hace un tiempo acerca del talento. Especial mención a Javier Martín por la ilustración del cuento. Espero que os guste.

 

¿QUIZÁ ERA ESO EL TALENTO?

Había una vez una niña, llamada Mica, que desde que podía recordar, había cantado. Cuando nació sus primeros sonidos fueron musicales, y ya desde entonces, sólo pudo cantar.

A ella siempre le habían dicho, “qué chica más talentosa“… y es que no sabía que significaba eso. Ella sólo sabía que amaba cantar, que todo en su mundo era cantar y que eso le ayudaba a ver las cosas de una forma diferente.

Mica sólo pensaba que todo lo que escuchaba, podía cantarlo. Lo único que hacía era practicar y practicar hasta que quedaba genial, justo como a ella le gustaba. Cantaba las canciones en casa, en el cole, en reuniones familiares, se las regalaba a sus amigos y amigas en cumpleaños y las cantaba en el parque. Allí era donde más le gustaba, porque podía escucharle quien quisiera. La señora rubia que paseaba, el perro peludito del dueño constipado, la naturaleza, la familia de las bicis e incluso ese chico que siempre veía tan inmerso en su cuaderno.

Mica sabía entonar, sabía afinar….pero no sabía componer…sólo podía cantar lo que otros escribían. No sabía colocar las palabras adecuadas en el orden adecuado para poder expresar lo que sentía. Y vaya si sentía…¡¡su mundo interior era muy grande!!

Con el paso del tiempo, algo en su interior empezó a inquietarse…y es que  quería compartir lo que sentía, pero quería hacerlo con sus propias palabras.

Lo bonito de la vida, es que a veces ocurren cosas justo en el momento en que estamos preparados para que ocurran.  Un día Mica, paseando por el parque se encontró un cuaderno. Estaba lleno de textos, poesías y reflexiones. A ella le sonaba ese cuaderno….¡¡espera!! ¡Era del chico! ¡el que siempre estaba en el parque!

Durante dos días estuvo buscando al chico, hasta que lo encontró. Cuando lo hizo, lo halló muy triste, cosa que cambió cuando ella se acercó con el cuaderno; y es que el chico lo reconoció al instante. Desde ese momento, fueron muy amigos.

Jon, que así se llamaba el chico del cuaderno, siempre había estado enamorado de las palabras, desde muy pequeño, incluso antes de aprender a leer solo. Había devorado libro tras libro, imaginando y soñando. Admirando a los grandes escritores por ser capaces de expresar con palabras las grandes historias que se creaban en sus cabezas.

A Jon siempre le habían dicho que tenía un gran talento con las palabras, y es que él no sabía qué significaba eso, sólo amaba leer. Un día pensó, yo también puedo hacerlo, yo también puedo escribir. Y poco a poco, letras tras letras, palabras tras palabras, frase tras frase, comenzó a crear y crear.

Leía y escribía, leía y escribía…pero nunca le enseñaba sus historias a nadie. No se le daba muy bien eso de compartir lo que escribía… Y como lo bonito de la vida, es que a veces ocurren cosas justo en el momento en que estamos preparados para que ocurran, Jon perdió su cuaderno para recuperarlo unos días después de manos de Mica.

Mica y Jon hablaron de sus gustos e ilusiones y se dieron cuenta de que los dos tenían algo en común…mucha ilusión por compartir sus sueños con el resto del mundo. Así que se pusieron manos a la obra, uno escribiendo, y la otra cantando. Poniendo sus emociones y sentimientos en todo lo que hacían, dando forma a ese sueño. Juntos compusieron y llenaron sus vidas de música preciosa y palabras maravillosas.

Un día una persona que pasaba por el parque, les dijo:

  • ¡¡Cuánto talento!! ¿Sabéis que es el talento? Y les explicó: es tener una capacidad para destacar en una cierta actividad, suele ser una cosa de nacimiento.

Se quedaron un poco sorprendidos, porque ellos no sabían que era eso del talento…ellos amaban lo que hacían, pasaban tiempo practicando. A veces lo hacían bien, a veces no tan bien, pero siempre volvían a intentarlo y nunca se rendían.

A Mica su padre y su madre siempre le habían dicho que todo el mundo sabía hacer algo muy bien, todo el mundo amaba algo que les hacía resplandecer en algún sentido. ¿Quizá era eso el talento?

A Jon su padre y su madre le habían explicado que aunque algo “se te diera bien” y lo amaras, no era suficiente, había que cuidarlo y hacerlo crecer con ilusión, ganas y constancia. ¿Quizá era eso el talento?

Al hablar Mica y Jon, llegaron a la conclusión de que el talento era algo que quizá nacía con cada persona, algunas veces se podía ver más y otras veces menos. Y que además, había que cuidarlo y darle forma con trabajo y amor. Pero lo más importante, es que ellos eran felices haciendo sus sueños realidad, esforzándose por cumplirlos y dar lo mejor de ellos. Y es que Mica y Jon, no sabían exactamente que era eso del talento….

 

Espero que os haya gustado.

Un Saludo y ¡hasta la siguiente entrada!

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